Probamos el nuevo Citroën C`Elysee

Un recorrido por ciudad, autopista y zona costera marcó el registro de los 277 kilómetros en los mandos de la versión gasolinera del recién estrenado nuevo sedán de Citroën, el C´Elysee.

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Por: Alexis Cares // Fotos: Sergio Salazar

Cero agotamiento. Y, por el contrario, grata sensación de manejo. Así me bajé del C´Elysee luego de manejarlo desde el Hotel Sheraton en Santiago hasta la zona costera de Matanzas en la Sexta Región. La sensación inicial y madre es esa, la de un auto muy pero muy agradable de conducir.
Tuve la oportunidad de manejar la versión diésel durante la presentación en Barcelona, en octubre, así que esta vez busqué la gasolinera para cerrar el círculo virtuoso. A modo comparativo, constato la mayor suavidad de esta serie que la petrolera de 92 HP, claro que en un régimen bajo de revoluciones noto que me quedo sin el empuje necesario, pero se sale rápido del trance ya que la caja manual es muy amistosa de y engranajes casi imperceptibles por la sedosidad con que pasan las marchas.
Para quienes gusten de autos con algo de dureza en la suspensión y muy sensibles a la orden en el volante, creo que este C´Elysee no es su opción que más bien sobresale por la buena dosis de comodidad que hallamos en sus ademanes marcados, por lo mismo, por una suspensión más bien blanda. Esto, además, lo coloca en una situación de desmedro para quienes prefieren autos más nerviosos y destaque en el zigzag y avance entre curvas.
Durante la jornada de pruebas y presentaciones, escuché a colegas por sobre el metro ochenta de estatura quejarse un poco porque se vieron haciendo un poco más de flexión en las piernas para acercarse a los pedales y conducir. Yo, con 10 centímetros menos de alto, nada que decir al respecto. Y ojo, que este sedán sólo permite regular el volante en altura y se echa de menos que pueda hacerlo en profundidad.
Como ya nos hemos extendido lo suficiente acerca de su bella y refinada estampa o su inmenso maletero, prefiero focalizar mis sensaciones en sus aspectos de conducción y uno que no puedo olvidar es la alta asistencia eléctrica que tenemos en la dirección, lo cual puede ser un agrado y una exigencia en el caso de algunos y de un punto nada favorable para otros. En lo personal, y está escrito, prefiero algo de mayor dureza para que mi protagonismo a la hora de llevar sea más real.